domingo, 25 de mayo de 2014

Paso 1

Analisis De La Idea


La elección del tipo de negocio a poner en marcha es el punto de partida de todo proyecto empresarial. En torno a la idea que inicialmente se planteen los promotores van a articularse toda una serie de actuaciones que llevarán, con el paso del tiempo, a la creación de la empresa.
La elección de la idea ocupa, pues, un lugar importante dentro del proceso de creación, y debe ser objeto de la debida atención.
Son muchos los factores que pueden llevar a una persona a inclinarse por un negocio concreto; factores que en unos casos actúan en sentido positivo, es decir, animando a elegir una opción determinada, y en otros lo hacen en sentido contrario, actuando como filtro de posibles ideas alternativas. Así, el conocimiento de un mercado concreto puede ser un factor determinante para que una persona decida introducirse empresarialmente en el mismo, mientras que la necesidad de unos conocimientos técnicos específicos o unas necesidades económicas elevadas pueden ser factores que disuadan de abordar determinados negocios.




El primer factor es determinante en aquellos casos en que el empresario articula su proyecto de acuerdo con una oportunidad detectada en el mercado, orientando su empresa a cubrir la necesidad existente. En este sentido, los cambios sociales y técnicos que están teniendo lugar son fuentes constantes de nuevas oportunidades empresariales.
En estos casos, la idea viene determinada por el mercado, y el empresario sólo tiene que saber observarla y estructurar su proyecto para dar respuesta a la misma.
El segundo de los factores señalados determina la elección cuando los promotores del proyecto poseen un sólido conocimiento de un mercado concreto, en el que normalmente han trabajado con anterioridad, y deciden crear una empresa para operar en el mismo. En este caso ya no se trata, por lo general, de aprovechar una oportunidad de negocio, sino de intentar ocupar una posición en el mercado en base a los conocimientos de los promotores.
Por último, el factor simplicidad es determinante en aquellas personas que llegan a la empresa buscando una salida a su situación laboral y que, por tanto, eligen actividades de escasa complejidad.





Una vez definida la idea de negocio sobre la que se estructurará la empresa, y antes de entrar en el análisis pormenorizado de la misma y la elaboración del Plan de Empresa, conviene que los promotores se planteen algunas preguntas:
  • ¿Se trata de una idea realista?
  • ¿Es viable técnicamente?
  • ¿Es viable desde el punto de vista económico?
  • ¿Se está en condiciones de poder acometerla?
  • ¿Su rentabilidad va a justificar los esfuerzos necesarios para ponerla en marcha?
En algunos casos estas preguntas sólo podrán contestarse una vez elaborado el correspondiente estudio, pero en otros sí se podrá tener una aproximación a las mismas y una primera idea de las posibilidades del negocio. En el caso de que alguna de las respuestas sea negativa, lo mejor sería abandonar la idea y buscar otra.
Otro aspecto a tener en cuenta cuando se trata de poner en marcha un proyecto empresarial en torno a una idea concreta, es la ilusión y la confianza que los promotores tienen en la misma.


Bien con esto finalizamos el primer paso para comenzar con nuestra futura empresa

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